Con el oleaje y las corrientes de este Pacífico, que no lo es tanto, me llegan un batiburrillo de sensaciones que aún no he sabido descifrar. Que la vida es un suspiro, que en cuestión de segundos puede que ya no estés, y que un mar en apariencia calmo puede encerrar una bestia. Como alguno de los niños con los que trabajo, solo niños, no llegan ni a 11 años, y que se muestran con cara inocente y mirada huidiza, un chiquillo que puede ser un asesino en potencia y que en ninguno de sus actos frente a mi es espontáneo ni tampoco tiene, en ralidad, nada de inocente. Ese mar pacífico que estos días me recordó que nunca debemos bajar la guardia, aunque cueste aceptarlo.
Cada una de tus decisiones, en un lugar como éste, puede tener, simplemente, consecuencias fatales. Ser capaz de identificar las situaciones de peligro es difícil, cuando la cara que se te muestra es la cara dulce y amable y tú eres de los que, inexperta, tiendes a confiar en que todo estará bien. Estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado y rodeada de la gente que quizá tú no sepas que es la equivocada, o quizá lo contrario, librarte porque está a tu lado la gente adecuada...Dilemas éticos, decisiones arriesgadas, preguntas sin respuesta, porque no hay una que sea la correcta, cualquiera puede ser verdadera y falsa al mismo tiempo.... ¿Pacífico o violento?....Ambas.
"Nunca te olvides de donde estás", me dijeron al llegar al país. Resulta dificil estar continuamente midiendo riesgos, haciendo cálculos, echando cuentas...Me pregunto, una vez más, cuantas veces habré estado en peligro sin ser consciente de ello en estos casi cuatro años de viajes...Y solo puedo pensar acerca del poco control que tenemos, en realidad, sobre nuestas propias vidas. ¿Merece la pena? No lo se. Yo, simplemente, si hago balance, no cambiaría ni uno solo de los minutos que han pasado en este tiempo.
Me acuerdo de una amiga mia brasileira, que me decia, "yo en Brasil se quien es malandro y quien no, los veo venir a distancia, pero aqui en España, cada dia me llevo un susto nuevo"..supongo que es cuestion de habitats, no lo se, a mi tambien me pasa cuando pienso por todas las que pase sin un rasguño, me entra el tembleque jejeje, creo que despues de pasear tanto por el filo acabas desarrollando instinto de funambulista, pero siempre es bueno andar por el alambre con red.....lo dicho, cuidese sin olvidarse de disfrutar o disfrute pero no se olvide de cuidarse....
ResponderEliminar