Es 14 de septiembre. Tengo sueño, apenas he podido dormir la noche anterior entre las despedidas, los pensamientos que se arremolinan en mi cabeza y la preocupacion de no quedarme dormida y perder el vuelo. Espero poder hacerlo en el avion, tengo por delante veinte horas de viaje. Supongo que es la ley de Murphy, jamas hablo con nadie en los vuelos, como mucho un par de palabras de cortesia, pero esta vez no podre cerrar los ojos durante todo el trayecto.
Madrid- Amsterdam. 10.20 am
Alejandro es joven, rubio de ojos azules, ronda los 34 y su acento del sur le da un toque alegre. Vuela a Arabia Saudi. Su empresa, una constructora española, le destino alli hace unos meses como director de un nuevo proyecto. Gestiona un equipo de unas cien personas, en su mayoria indios. Bromeamos sobre las curiosas costumbres de esta gente durante un rato. Me habla tambien de los sauditas, de las leyes del pais, de ciudades en el desierto.... Tiene un toque despreocupado y esta cargado de vitalidad. No vive mal, cobra un dineral y cada tres meses disfruta de veintidos dias de vacaciones que suele aprovechar para regresar a España. Sus subordinados no llegan a los 200$ al mes. Me habla de la vida en un pais como ese, en el que las libertades estan bastante restringidas, practicamente no hace vida fuera de la base, y de sus escapadas de fin de semana a Bahrein, donde puede consumir alcohol y pegarse algun que otro lujo . Esta contento. El pudo escoger, para la mayoria de sus compañeros no fue asi: o a Arabia Saudi o a la calle. Se lo plantea como unos años que tambien le sirven para conocer otros lugares y seguir aprendiendo, aunque algun dia querria volver a España para establecerse. Como en casa en ningun lado.
Amsterdam- Ciudad de Panama. 01.45 pm
Nada mas ocupar mi plaza tras una agitada escala, veo en sus ojos que algo no va bien. Su pelo moreno y rizado, su piel oscura y sus ropas empiezan a contarme una historia mientras las lagrimas resbalan por su rostro. Ella no deberia estar en ese vuelo. Ella ahora mismo deberia estar tomando otro vuelo que la depositase en Barajas. Un vuelo que le abriese las puertas de su sueño. El dia anterior habia tomado su maleta, se despidio de su familia y salio hacia Managua para coger un avion que, previa escala en Panama, le haria pasar por Amsterdam antes de aterrizar en Madrid. Maria tiene cincuenta años, aunque aparenta por lo menos ocho mas, y seis hijos, algunos todavia jovenes. Maria llora desconsolada y yo no se que decirle. Agarro su mano arrugada y de piel dura y casi no soy capaz de pronunciar palabra. Cualquier cosa que salga de mi boca ya no sirve de nada. La acaban de deportar.
Son diez de las horas mas dificiles que paso en los ultimos meses. Puedo decirle que las cosas ya no estan tan faciles en España, que la gente la tratara mal en muchas ocasiones, que no tendra a su familia cerca y que tendra que pelear duro para conseguir un trabajo miserable. Pero eso ella ya lo sabia antes de salir de Nicaragua. No le importaba porque albergaba la esperanza de que, a pesar de todo, pudiera ahorrar lo suficiente como para sacar a su familia adelante. Ademas le habia prometido una bicicleta a su nieta. No fue asi. Se quedo a las puertas de Europa, ni siquiera consiguio llegar a su destino final. Otros pasaron el control, ella no.
Asi que le hablo. De repente, despues del silencio inicial, entiendo que sera el viaje mas duro de su vida. Quiza el ultimo. No quiero que se quede sola con sus lagrimas y le hablo todo el viaje. A ratos rie, a ratos me cuenta, a ratos le cuento yo. Hablo duarnte horas solo para que ese trance, lo que para ella es el regreso con un fracaso bajo el brazo, sea mas llevadero.
Dios -el Destino- quiso que tu estes con los tuyos, te toca luchar desde tu tierra, Maria. Tu eres fuerte, eres valiente y eres decidida. Por eso lo dejaste todo en busca de aquello en lo que creias. Cualquiera no hubiera cogido ese vuelo desde Managua. Cualquiera en medio de las lagrimas no me hubiera dicho con una sonrisa "Cuando me pregunten que tal Europa les dire que el postre del avion era muy sabroso. Ya que no me han dejado entrar, al menos que me den la receta para poder venderlo en mi cafetin". Acaricio su mano cuando tuerce la cabeza hacia la ventanilla para que no la vea llorar.
En Panama la abrazo fuerte, le deseo suerte y llamo a su marido para decirle que Maria llega esta noche a Managua, solo veinticuatro horas despues de su partida, mientras ella se dirige a la nueva puerta de embarque escoltada por unos policias.
Lloro de la rabia. Siento que es tan injusto...Me siento impotente y furiosa, y de pronto pienso que que hago yo alli, camino a El Salvador. En realidad me siento completamente ridicula y fuera de lugar. Las cosas no funcionan, ni lo haran nunca. Las ONG's ponen parches y transforman pequeñas realidades, pero no a la misma velocidad a la que lo hacen los grandes intereses en direccion contraria. No en proporcion al abandono de los que no sufren la pobreza, entre los que me incluyo. El sistema esta demasiado viciado y todo este rollo de la cooperacion solo es un instrumento mas. De pronto cogeria otro vuelo de regreso.
Panama- San Salvador. 09.00 pm
Tony tuvo mas suerte. Consiguio entrar en Estados Unidos. El es uno de ese 30 % de poblacion salvadoreña que ha tenido que emigrar y que forma parte de un simple numero en las odiosas estadisticas. Ahora regresa trece años despues con una preciosa hija norteamericana y una empresa en la que tiene a quince trabajadores latinos y que ha dejado a cargo de su socio durante su ausencia estos meses. Fue dificil pero lo consiguio. El venia de una familia en la que la educacion de los hijos siempre fue una prioridad. Es listo y de respuesta rapida. Aun asi su pais no le dio las oportunidades que merecia y con dieciocho decidio marcharse. Con dieciocho en mi mundo, la mayoria somos solo niños, a otros la vida les obliga a crecer deprisa. Tony sonrie cuando le cuento el caso de Maria. "Es la gente como yo la que genera expectativas en nuestros compatriotas cuando regresamos y ven que nos ha ido bien. Pero no se dan cuenta de que somos cuatro los que tenemos suerte, el camino es muy duro y casi nadie lo consigue. Yo soy un afortunado. Hoy, si no fuera por mi hija, no regresaria a los Estados, quiero conocer otros lugares, ya no me importa la plata, quiero viajar y sentirme libre. Mire, ahora vengo de Chile de visitar a unos amigos, ¿hay algo mas lindo? ".
Al aterrizar en San Salvador pienso tambien en mi misma y en que solo el viaje ya ha sido una gran leccion. Que a pesar del cansancio y de la tension acumulada en los ultimos dias, hoy la vida me ha regalado estos tres encuentros y que no ha sido una casualidad. Que todos somos migrantes en un mundo que no para de girar, que no se detiene y en el que no dejan de suceder cosas. Pero no todos tenemos las mismas oportunidades, ni para todos es igual de facil (o dificil). Que cada vez necesito entender mas, pero cada vez entiendo menos. Y que cada vez tambien tengo menos idea de cual es mi papel en este mundo tan grande y tan pequeño, tan maravilloso y tan jodido. Que construimos y destruimos cada dia con cada uno de nuestros actos y decisiones... Y me avergüenzo de mi ignorancia y de permitirme el lujo de que haya dias que pasan de largo, dias de inconsciencia y de irresponsabilidad con lo que me rodea.
Me ha conmovido mucho, Adri.
ResponderEliminarMe alegro de que en Panamá cogieras el siguiente vuelo y no el de regreso. Y que con la inspiración del vuelo, vueles ahí.
¡Un beso grande!